Exclusiva: Cariro es un Guitar Hero (pero en Xbox 360)

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Antes de su lanzamiento mundial (el 3 de abril) probamos en la casa Guitar Hero 2 para la Xbox 360.La guitarra es más perfilada que la redonda y roja guitarra de la  PlayStation 2 y viene con pegatinas para “enchularla”.

EL juego viene con 70 temas, 10 más que la versión en PS2.

Recién le estamos tomando el pulso. En unas semanas Cariro and Father esperamos llegar a jugar en Expertos.

Mañana postearemos un detallado review del nuevo juego.

Acá un video de mala calidad que tomamos con un celu.
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Mi primera aparición en la prensa

Cariro en El Mercurio

Esta es la primera vez que actúe como probador de juegos. Se trataba de un reportaje sobre juegos educativos para pre-escolares. Yo tenía 3 años y recién estaba en el jardín Seminario.

Pero no es la primera vez que salí en un diario.  Antes de nacer ya había aparecido en los  diarios. Pero, después les cuento esa historia.

Mi primera aparición en la prensa

Cariro en El Mercurio

Esta es la primera vez que actúe como probador de juegos. Se trataba de un reportaje sobre juegos educativos para pre-escolares. Yo tenía 3 años y recién estaba en el jardín Seminario.

Pero no es la primera vez que salí en un diario.  Antes de nacer ya había aparecido en los  diarios. Pero, después les cuento esa historia.

Ninety-Nine Nights (N3): lo dimos vuelta

 

Con mi tío Luchin -más la escasa ayuda de mi padre- terminamos este juego de peleas.

Tienes que derrotar a miles de Throlls y a poderosos enemigos como Yesperratt, Ppakk III (que se parace a Yaba The Hut) y al Rey de las noventa y nueve noches, entre otros enemigos.

El juego comienza con  Inphyy, una cabra chica de 17 años, con una espada poderosa y el poder de la luz.

Luego jugamos con su hermano Aspharr, que tiene alitas y una lanza, y también tiene el poder de la luz. Tiene 19 años y no es gritón. Aspharr es el hermano de Inphyy.

Aspharr se encuentra con Myifee, un mercenario que tiene una espada de doble hoja y el poder del fuego. Tiene 32 años y no es gritón.

Su amiga es Tyurru, hechicera con el poder del agua. Tiene 12 años y no es gritona.

Tyurru en la tercera pelea se encontró con Klarran, que tiene 30 años y es un sacerdote. Tiene el poder del espiritú.

Dwirgvatt es feo. Es un goblin, hermano de Dwinga, que fue asesinado por Inphyy. Dwirgatt se vengó y mato a Inphyy. Tiene 15 años y el poder del viento.

Uno puede encarnar a cada uno de estos personajes. No son ni buenos ni malos, son diferentes puntos de vista.

Aparecen otros personajes, como actores secundarios, Uno no puede jugar con ellos, pero sí conversar. Por ejemplo, el papá de los guerreros Inphyy y Aspharr, Grorgann y el amigo de Inphyy, Heppe, un guerrero de veinte años.

No te tienen que matar como en todo juego. Y si pierdes dice “Misión Fracasada”. Hay una barrita que muestra cuánta vida te queda.

Uno tiene que matar a muuuuuchos enemigos, sean goblin o soldados, según con quien te toque jugar.

Hay que aprender las combinaciones de botones, para ataques poderosos. Cada personaje tiene combinaciones distintas. Por ejemplo, con la X y Y Inphyy se da vuelta con la espada, masacrando a sus enemigos. Aspharr, con las mismas teclas tira disparos de lanza.

Cada vez que matas a un enemigo te dan energía: unos circulos rojos que van llenando una barra circular. Cuando esté lleno puedes gatillar un poder mayor con la letra B.

También hay circulos azules que se ganan cuando uno ya ha apretado la B y comenzado la masacre. Cuando está llena la barra celeste se gatilla un poder, aún mayor. Como una bomba atómica. Deja la embarrá. Mueren todos.

Cada vez que terminas de jugar con un personaje, salen muchas letras, azules y blancas. (Nota del papá: los créditos)

Y, al final, hay un personaje incógnito. Yo lo desbloquee se llama Vigk Vagk y es un troll gigante que tiene el poder de la tierra. Cuando murio su mejor amigo, cayeron unas gotitas porque estaba llorando. Ahí se enojó y peleó contra todos.

El juego me gustó mucho porque es bacán. Y eso no más.

Nuestra última pasión: Arthur y los Minimoys

Arthur y los Minimoys

 

Hoy, yo, papá de Cariro, publiqué este artículo en El Mercurio.

Como he dicho siempre, si la vida fuera justa la mitad de mi sueldo la debería ganar Cariro porque él es el que le tiene más paciencia a los juegos y los pasa cuando yo no estoy.

Pero la vida es más injusta que la cresta.

Cariro será recompensado con ir a ver la película al cine, aunque ya se sabe la trama. Y, quizás, si se porta bien le compre los libros.

Esta es la crítica de juegos en El Mercurio.

SUMERGETE EN EL PEQUEÑO MUNDO DE ARTHUR Y LOS MINIMOYS

Arthur se achica como el Chapulín Colorado cuando toma su pastilla de chiquitolina.

Del porte de una pulga, todo para él es gigante: el pasto parece un baobab; el polen, una pelota de fútbol; un coleóptero, un avión Hércules. Es el reino de los Minimoys, seres diminutos y mágicos que vivían en su jardín sin que él lo supiera.

Agobiado porque la casa donde vive con su abuela será expropiada por un facineroso, Arthur decide ir tras un tesoro que su abuelo -una especie de Indiana Jones- había escondido tan bien que nunca más pudo encontrar. Siguiendo las pistas dejadas por el tata, se encuentra con este pequeño mundo, a donde él entra encogido.

Así empieza la acción en el videojuego inspirado en la película de Luc Besson (“El quinto elemento”) y, que a su vez, se basa en una saga de cuatro libros que él escribió.

En el reino de los Minimoys lo recibe Bétamèche -rechonchito, hablador, pero ágil-, quien le enseña a moverse en este mundo en miniatura: cómo saltar, o colgarse en unas cuerdas para hacer contrapeso y abrir puertas, a mover piedras sobre una loza para dejar al descubierto pasadizos, o patear el polen. También las técnicas de lucha y cómo arrebatarles escudos y llaves a los malulos.

Pronto se les une Selenia, la hermosa princesa del reino de los Minimoys y hermana mayor de Bétamèche. Juntos son dinamita.

Cada uno tiene sus gracias. Selenia corta la hierba y es poderosa con su espada, Bétamèche es seco para abrir puertas con una especie de cortapluma suiza, Arthur es intrépido, saltarín y maneja los golpes de pies y puños.

Y, como es de suponer, hay onda entre la princesa y nuestro héroe. Una buena historia tiene que tener romance.

En un fondo mágico, diseñado con el buen gusto galo de los caperuzos de la empresa Etranges Libellule, los amigos no sólo deben ir en ayuda de Arthur, sino que salvar el reino de las garras del villano de turno, llamado “M”, que quiere sumergir este mundo de colores en las más profundas tinieblas. En todo momento te acompaña una musiquilla agradable, que también se usa en la película.

 La clave del juego es la colaboración. Tú puedes encarnar a cualquiera de los personajes con sólo apretar un botón. El secreto del éxito está en conocer sus potencialidades y usar a la persona correcta en el momento correcto, según el caso.

Si bien hay que darles duro a los enemigos en batallas en que los rivales no son muy numerosos, la mayor parte del juego te la pasas descifrando rompecabezas. A veces, hasta llega a hervir la mollera.

En hombros de un yeti
Un punto que se debe destacar es la variedad. De saltar y pelear, pasas a equilibrarte sobre los hombros de una especie de Yeti que le teme al agua o a andar rajado en un auto rojo esquivando rocas que caen mientras el agua te pisa los neumáticos.

A medida que adquieres experiencia, vas ganando nuevas habilidades, y al terminar capítulos o recolectar cartas, desbloqueas regalos: cómo se diseñaron los personajes, videos o una conversación con el mismísimo director Luc Besson.

En definitiva, Arthur y los Minimoys es un juego que disfrutarán grandes y chicos, y un buen complemento para quienes se deleitaron con la película. Extrañamente, los desarrolladores permiten que uno pueda jugar los capítulos sin haber pasado la etapa anterior, lo que para mí es un gran aporte, sobre todo cuando quieres saltarte un episodio tedioso. La estética y la gráfica son de lujo, muy a la par con la música.

Sin ser una obra maestra, tiene la gracia de ser una muy buena adaptación de una película, cosa tan escasa en el mundo del entretenimiento digital por estos días.
Desarrolla: Etranges Libellule.

Publica: Atari.

Género: Acción.

Sitio: www.atari.com/arthur

Plataformas: PC, S2, Nintendo DS, PSP, GBA.

Precio: $25 mil (Zmart).

Nuestra última pasión: Arthur y los Minimoys

Arthur y los Minimoys

 

Hoy, yo, papá de Cariro, publiqué este artículo en El Mercurio.

Como he dicho siempre, si la vida fuera justa la mitad de mi sueldo la debería ganar Cariro porque él es el que le tiene más paciencia a los juegos y los pasa cuando yo no estoy.

Pero la vida es más injusta que la cresta.

Cariro será recompensado con ir a ver la película al cine, aunque ya se sabe la trama. Y, quizás, si se porta bien le compre los libros.

Esta es la crítica de juegos en El Mercurio.

SUMERGETE EN EL PEQUEÑO MUNDO DE ARTHUR Y LOS MINIMOYS

Arthur se achica como el Chapulín Colorado cuando toma su pastilla de chiquitolina.

Del porte de una pulga, todo para él es gigante: el pasto parece un baobab; el polen, una pelota de fútbol; un coleóptero, un avión Hércules. Es el reino de los Minimoys, seres diminutos y mágicos que vivían en su jardín sin que él lo supiera.

Agobiado porque la casa donde vive con su abuela será expropiada por un facineroso, Arthur decide ir tras un tesoro que su abuelo -una especie de Indiana Jones- había escondido tan bien que nunca más pudo encontrar. Siguiendo las pistas dejadas por el tata, se encuentra con este pequeño mundo, a donde él entra encogido.

Así empieza la acción en el videojuego inspirado en la película de Luc Besson (“El quinto elemento”) y, que a su vez, se basa en una saga de cuatro libros que él escribió.

En el reino de los Minimoys lo recibe Bétamèche -rechonchito, hablador, pero ágil-, quien le enseña a moverse en este mundo en miniatura: cómo saltar, o colgarse en unas cuerdas para hacer contrapeso y abrir puertas, a mover piedras sobre una loza para dejar al descubierto pasadizos, o patear el polen. También las técnicas de lucha y cómo arrebatarles escudos y llaves a los malulos.

Pronto se les une Selenia, la hermosa princesa del reino de los Minimoys y hermana mayor de Bétamèche. Juntos son dinamita.

Cada uno tiene sus gracias. Selenia corta la hierba y es poderosa con su espada, Bétamèche es seco para abrir puertas con una especie de cortapluma suiza, Arthur es intrépido, saltarín y maneja los golpes de pies y puños.

Y, como es de suponer, hay onda entre la princesa y nuestro héroe. Una buena historia tiene que tener romance.

En un fondo mágico, diseñado con el buen gusto galo de los caperuzos de la empresa Etranges Libellule, los amigos no sólo deben ir en ayuda de Arthur, sino que salvar el reino de las garras del villano de turno, llamado “M”, que quiere sumergir este mundo de colores en las más profundas tinieblas. En todo momento te acompaña una musiquilla agradable, que también se usa en la película.

 La clave del juego es la colaboración. Tú puedes encarnar a cualquiera de los personajes con sólo apretar un botón. El secreto del éxito está en conocer sus potencialidades y usar a la persona correcta en el momento correcto, según el caso.

Si bien hay que darles duro a los enemigos en batallas en que los rivales no son muy numerosos, la mayor parte del juego te la pasas descifrando rompecabezas. A veces, hasta llega a hervir la mollera.

En hombros de un yeti
Un punto que se debe destacar es la variedad. De saltar y pelear, pasas a equilibrarte sobre los hombros de una especie de Yeti que le teme al agua o a andar rajado en un auto rojo esquivando rocas que caen mientras el agua te pisa los neumáticos.

A medida que adquieres experiencia, vas ganando nuevas habilidades, y al terminar capítulos o recolectar cartas, desbloqueas regalos: cómo se diseñaron los personajes, videos o una conversación con el mismísimo director Luc Besson.

En definitiva, Arthur y los Minimoys es un juego que disfrutarán grandes y chicos, y un buen complemento para quienes se deleitaron con la película. Extrañamente, los desarrolladores permiten que uno pueda jugar los capítulos sin haber pasado la etapa anterior, lo que para mí es un gran aporte, sobre todo cuando quieres saltarte un episodio tedioso. La estética y la gráfica son de lujo, muy a la par con la música.

Sin ser una obra maestra, tiene la gracia de ser una muy buena adaptación de una película, cosa tan escasa en el mundo del entretenimiento digital por estos días.
Desarrolla: Etranges Libellule.

Publica: Atari.

Género: Acción.

Sitio: www.atari.com/arthur

Plataformas: PC, S2, Nintendo DS, PSP, GBA.

Precio: $25 mil (Zmart).

El beso de judas (parte III y final)

 

Lea la parte I

Lea la parte II 

Seguimos jugando unos cinco minutos hasta que decidimos ir a ver a Cariro. Estaba amurrado, con los brazos cruzados en el pecho, el puchero casi en el suelo y las ceja izquierda y derecha juntándose al medio de la frente.

-Cariro, no puedes hacer eso-, le dije.

DÉJAME EN PASSSH, grito.

“No vas a jugar más”, le advertí. “No es posible que te enojes por perder, eso no es de macho”, lo increpé.

“Osea que cuando juegues fútbol y tu equipo pierda vas a correr a llorarle al arbitro; o cuando juegues al cachipún con tus amigos y pierdas vas a ir llorando a acusarlo al profesor”.

Me miró feo.

“Te quedas aquí y no sales hasta que te disculpes y reconozca tu error”.

Ahí Cariro no aguantó más y estalló en llanto.

La mala cueva del destino hizo que, en el justo instante en que el alarido de Cariro se hacía más agudo, sonará el timbre.

Con Manolo nos quedamos mirando, estupefactos.

Sonó de nuevo el timbre. Era la Marce.

En la escalera se sentían sus zapatos taco bajo. Tocó la puerta del depto. y lo primero que dijo fue: “Que le hicieron a mi niñito, desde abajo se escuchan sus gritos”.

-Nada, poh , respondí. “¿Qué le vamos a hacer?, si este cabro llora por todo.

El Manolo miraba no más.

Ahí se consumó la traición.

Cariro salió rápido, secándose las lagrimas y moquilleando. Se acurrucó en el regazo de su madre. Y con voz entrecortada, sentencia su venganza.

MAMITA, (hipo de llanto), ELLOShhh ME OBLIGARON A JUGAR JUEGOS VIOLENTOS.

Nos miró de reojo y esbozó una risita. Luego, lloró con más fuerza. 

Una papita: Gears of War, a Hollywood

Uno de los juegos más exitosos de de los últimos tiempos para la Xbox 360 se convertirá muy pronto en película, ya que la distribuidora y los estudios de Hollywood están preparando el salto de Gears of War a la gran pantalla.

New Line Cinema será la productora encargada de llevar la historia de Gears of War a la gran pantalla, lo que demuestra el éxito de este juego que superó al mítico “Halo 2″ como el juego más popular en Xbox Live.

El desarrollo de la historia ya está en marcha, puesto que el desarrollador jefe del juego, Cliff Bleszinski, está trabajando conjuntamente con el guionista de películas como ‘Collateral’, Stuart Beattie.

El beso de Judas (Parte II)

- Cariro vamos a jugar un jueguito que tiene algo de violencia- le dijo como si fuera un profesor Manolo. Eso no pasa en la vida real. Cuando pelean en la tele hacen como que se pegan, pero en realidad están actuando, decía Manolo, mientras su voz se iba poniendo más aguda, quizás más maternal.

- Pero yo los vi la otra vez cuando ustedes me llevaron a los juegos-. Cariro se acordaba de esa feria que hubo en el Espacio Riesco, la Expo Game, donde no iba nadie, pero nosotros la pasamos de lujo. Y, claro, en el evento había un ring con luchadores chilenos y trasandinos dándose como bombo apache.

- Eso que tu viste era actuación, le dije. Ellos son amigos, trabajan juntos, como yo con el Richard. Ese es su trabajo, hacer como que pelean, pero en realidad solo se dan vueltas carnero.

Cariro no quedó muy convencido. Sobretodo porque lo que más le gustó de la ExpoGame fueron las peleas. Si se le salían los ojos y nos miraba con cara de “esto no puede estar pasando”. Con estas palabras, su tarde de gozo no pasaba a hacer más que una buena actuación.

Conociendo la realidad, solo quedó la advertencia final.

PERO NO LE DIGAS NADA A TU MAMI CUANDO LLEGUÉ.

¡Trato hecho!, le dije.

¡Trato hecho! respondió, sellando el acuerdo con el tradicional “saludo Ibarra”.

Rapidamente tomamos nuestros controles y comenzó la acción electrónica.

La elección de los contrincantes fue un tanto problématica. El primer match Manolo jugó con un jugador de una categoría inferior a la mía, y le saque cresta y media.

Cambió de jugador y le volví a sacar la cresta. Era invencible.

El turno de Cariro. Seleccionó un jugador del mismo porte y tamaño y comenzó la lucha. Lo masacré. El icono donde muestra el estado del jugador estaba rojo entero, en la cara, en el torso, en las piernas. No alcanzaba a pararse cuando ya lo tenía en el suelo, aplicándole una llave dolorosa.

En la revancha, la paliza se repitió. Mi socio Cariro hervía. Con cada patada en el hocico, yo veía como Cariro iba poniéndose cada vez más rojo.

Hasta que su ira bajó por su brazo. Agarró el control y lo tiró lejos.

Yo y Manolo nos quedamos mirando como diciendo “Que chucha le pasó a este niñito”

No conforme con eso Cariro se fue a su pieza, pegó el portazo y gritó “Déjenme en pashhhh”.