No hay caso con Deportes Temuco (aka Deportivo Temuco). Nueve fechas, ocho derrotas, cero punto.
Asà sólo ganaremos el récord a la peor campaña.
No hay caso con Deportes Temuco (aka Deportivo Temuco). Nueve fechas, ocho derrotas, cero punto.
Asà sólo ganaremos el récord a la peor campaña.
Nada que ver con videojuegos.Â
Están transmitiendo el partido de Deportes Temuco (aka Deportivo Temuco) por el canal del fútbol.
¡Y va ganando!
¡Y de visita! No lo puedo creer.
Después de perder todo los partidos (y eso que vamos en la novena fecha) … vamos ganando, de visita y más encima para la tele.
Los que no tienen CDF lo pueden escuchar en la radio Universal.
Punto aparte.
Terremoto en Aysén
Indignante es la poca cobertura de TV del drama que viven nuestros compatriotas de la tierra de Aysén. Los que quieran sentirse más cercanos de esta tierra pueden escuchar radio Ventisqueros.
Escuché, por ejemplo, que cuando llegó la Presidenta la gente se indignó y grito cosas, ya que tomó un helicóptero y ni siquiera se dirigió a la gente.
Encontrarpn tres cuerpos ya. Por o menos eso les dará tranquilidad a sus familiares.

EN alguna hora desconocida, entre el sábado y el domingo, alcanzamos las 1.000 visitas.
Gracias a los que leen por la paciencia.
Siguiendo con la serie de entregas de Guitar Hero 2 para Xbox 360. Hemos encontrado alternativas para jugarlo en el computador.
Buscando una solución para los que no tienen consola, un par de amigos creó una versión para PC que bautizaron “Frets on fire“, que corre bien en casi cualquier PC y ofrece versiones para Linux y Mac OS X.
En esencia, la idea es la misma. En su tutorial te agarran a garabatos cuando lo haces mal.
La invitación es ponerle un par de pitas al teclado y colgártelo cual guitarra. Los botones son reemplazados por las teclas F, del F1 al F5.
La gracia es que puedes incluir las canciones que se te ocurra, por lo menos eso prometen.
La desventaja: pararte con el teclado del computador frente al monitor no tiene el glamour de rasgar una guitarra.
Esto publiqué el sábado en El Mercurio. TodavÃa estamos empeñados en sacar nivel de experto, pero creánme que no es nada fácil.
Acá el artÃculo:
En el pasado quedó la “guitarra de aire” y las convulsiones de sus ejecutores.
Ya no necesitas tocar con un instrumento imaginario entre tus manos, ahora puedes sostener uno de verdad.
Y aunque no vibren sus cuerdas metálicas y botones reemplacen los tradicionales trastes, la sensación de rockear permanece.
Se renueva “Guitar Hero”, el juego sensación de 2005, que ganó premios como uno de los mejores del año, a la mejor banda sonora y a la originalidad. Ahora apela a la colaboración, más que a la competencia y claro, renovó su repertorio musical.
Mezcla de hardware y software, el “Guitar Hero 2″ está disponible para la PlayStation 2 y la Xbox 360.
Probamos una versión para esta última consola, antes de su lanzamiento mundial.
En la práctica
Si eres novato ingresa a la sala de ensayo. Allá un rockero de voz gastada te enseñará los primeros pasos. La ayuda no es gratuita: tendrás que soportar sus largas historias.
Allà entenderás que “Guitar Hero” es como el “Dance Dance Revolution”, sólo que en vez de mover las patitas en una alfombra de baile, tienes que mover tus deditos.
Puntos de colores bajan por la pantalla, para indicarte cuál botón debes pulsar. Son cinco, pero para que suenen tienes que rasguear el gran pulsador negro.
Hay trucos, por ejemplo, si vienen varios puntos seguidos del mismo color, no es necesario que pulses cada vez el botón correspondiente: debes mantenerlo presionado y sólo rasguear.
La versión en Xbox 360 guarda setenta canciones, diez más que la versión para la PlayStation 2: Nirvana, Guns’n Roses, Police…
El mayor interés de los fanáticos era saber qué temas venÃan en esta nueva versión y los desarrolladores han sabido cumplir. Una vez que eliges tu tema, seleccionas el nivel de dificultad desde Fácil a Experto.
Comienza la acción y los circulitos de colores bajan. Ahora eres un astro del rock y debes responder a tú publico.
Al lado derecho te encontrarás con un medidor con una aguja que registra tu habilidad. Si fallas, la aguja se va a la zona roja;si eres un desastre, comienza a teñirse hasta que pierdes. Sientes el abucheo del público y la desaprobación del resto de la banda.
Olor a celebridad
Si tus reefs son dignos de Jimi Hendrix, terminas la canción y en la portada del diario destacan tus destrezas. Los crÃticos te dan estrellitas y, si llegas a cinco, es porque eres seco y ya va siendo hora de que juegues a un nivel más difÃcil.
El nivel Experto es demencial, pero no te desanimes, hay tipos que han llegado a dominarlo como si hubieran nacido tocando guitarra. Es cosa de ver a este niño:
[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=PW_Zkc7WAS8]
Hay un modo carrera en que vas avanzando hasta convertirte en todo un gran músico.
También puedes jugar en lÃnea y acá hay una gran diferencia con la versión anterior: antes tenÃas que competir. Ahora puedes formar una banda, dónde un amigo toca la guitarra lÃder, el otro la segunda guitarra y el tercero, el bajo.
En la Xbox 360 puedes bajar canciones, asà la diversión no tendrá lÃmites.
Quizás tus vecinos no queden muy contentos con el agudo sonido de tu guitarra heroica.
FICHA
Desarrollador: RedOctane.
Genero: Simulación.
Plataforma: Xbox 360 y PS2.
Precio: $65 mil para PS2, en abril llega para Xbox 360 a $70 mil.
Sitio: www.guitarherogame.com
Esto publiqué el sábado en El Mercurio. Todavía estamos empeñados en sacar nivel de experto, pero creánme que no es nada fácil.
Acá el artículo:
En el pasado quedó la “guitarra de aire” y las convulsiones de sus ejecutores.
Ya no necesitas tocar con un instrumento imaginario entre tus manos, ahora puedes sostener uno de verdad.
Y aunque no vibren sus cuerdas metálicas y botones reemplacen los tradicionales trastes, la sensación de rockear permanece.
Se renueva “Guitar Hero”, el juego sensación de 2005, que ganó premios como uno de los mejores del año, a la mejor banda sonora y a la originalidad. Ahora apela a la colaboración, más que a la competencia y claro, renovó su repertorio musical.
Mezcla de hardware y software, el “Guitar Hero 2″ está disponible para la PlayStation 2 y la Xbox 360.
Probamos una versión para esta última consola, antes de su lanzamiento mundial.
En la práctica
Si eres novato ingresa a la sala de ensayo. Allá un rockero de voz gastada te enseñará los primeros pasos. La ayuda no es gratuita: tendrás que soportar sus largas historias.
Allí entenderás que “Guitar Hero” es como el “Dance Dance Revolution”, sólo que en vez de mover las patitas en una alfombra de baile, tienes que mover tus deditos.
Puntos de colores bajan por la pantalla, para indicarte cuál botón debes pulsar. Son cinco, pero para que suenen tienes que rasguear el gran pulsador negro.
Hay trucos, por ejemplo, si vienen varios puntos seguidos del mismo color, no es necesario que pulses cada vez el botón correspondiente: debes mantenerlo presionado y sólo rasguear.
La versión en Xbox 360 guarda setenta canciones, diez más que la versión para la PlayStation 2: Nirvana, Guns’n Roses, Police…
El mayor interés de los fanáticos era saber qué temas venían en esta nueva versión y los desarrolladores han sabido cumplir. Una vez que eliges tu tema, seleccionas el nivel de dificultad desde Fácil a Experto.
Comienza la acción y los circulitos de colores bajan. Ahora eres un astro del rock y debes responder a tú publico.
Al lado derecho te encontrarás con un medidor con una aguja que registra tu habilidad. Si fallas, la aguja se va a la zona roja;si eres un desastre, comienza a teñirse hasta que pierdes. Sientes el abucheo del público y la desaprobación del resto de la banda.
Olor a celebridad
Si tus reefs son dignos de Jimi Hendrix, terminas la canción y en la portada del diario destacan tus destrezas. Los críticos te dan estrellitas y, si llegas a cinco, es porque eres seco y ya va siendo hora de que juegues a un nivel más difícil.
El nivel Experto es demencial, pero no te desanimes, hay tipos que han llegado a dominarlo como si hubieran nacido tocando guitarra. Es cosa de ver a este niño:
[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=PW_Zkc7WAS8]
Hay un modo carrera en que vas avanzando hasta convertirte en todo un gran músico.
También puedes jugar en línea y acá hay una gran diferencia con la versión anterior: antes tenías que competir. Ahora puedes formar una banda, dónde un amigo toca la guitarra líder, el otro la segunda guitarra y el tercero, el bajo.
En la Xbox 360 puedes bajar canciones, así la diversión no tendrá límites.
Quizás tus vecinos no queden muy contentos con el agudo sonido de tu guitarra heroica.
FICHA
Desarrollador: RedOctane.
Genero: Simulación.
Plataforma: Xbox 360 y PS2.
Precio: $65 mil para PS2, en abril llega para Xbox 360 a $70 mil.
Sitio: www.guitarherogame.com
Hoy, yo, papá de Cariro, publiqué este artÃculo en El Mercurio.
Como he dicho siempre, si la vida fuera justa la mitad de mi sueldo la deberÃa ganar Cariro porque él es el que le tiene más paciencia a los juegos y los pasa cuando yo no estoy.
Pero la vida es más injusta que la cresta.
Cariro será recompensado con ir a ver la pelÃcula al cine, aunque ya se sabe la trama. Y, quizás, si se porta bien le compre los libros.
Esta es la crÃtica de juegos en El Mercurio.
SUMERGETE EN EL PEQUEÑO MUNDO DE ARTHUR Y LOS MINIMOYS
Arthur se achica como el ChapulÃn Colorado cuando toma su pastilla de chiquitolina.
Del porte de una pulga, todo para él es gigante: el pasto parece un baobab; el polen, una pelota de fútbol; un coleóptero, un avión Hércules. Es el reino de los Minimoys, seres diminutos y mágicos que vivÃan en su jardÃn sin que él lo supiera.
Agobiado porque la casa donde vive con su abuela será expropiada por un facineroso, Arthur decide ir tras un tesoro que su abuelo -una especie de Indiana Jones- habÃa escondido tan bien que nunca más pudo encontrar. Siguiendo las pistas dejadas por el tata, se encuentra con este pequeño mundo, a donde él entra encogido.
Asà empieza la acción en el videojuego inspirado en la pelÃcula de Luc Besson (“El quinto elemento”) y, que a su vez, se basa en una saga de cuatro libros que él escribió.
En el reino de los Minimoys lo recibe Bétamèche -rechonchito, hablador, pero ágil-, quien le enseña a moverse en este mundo en miniatura: cómo saltar, o colgarse en unas cuerdas para hacer contrapeso y abrir puertas, a mover piedras sobre una loza para dejar al descubierto pasadizos, o patear el polen. También las técnicas de lucha y cómo arrebatarles escudos y llaves a los malulos.
Pronto se les une Selenia, la hermosa princesa del reino de los Minimoys y hermana mayor de Bétamèche. Juntos son dinamita.
Cada uno tiene sus gracias. Selenia corta la hierba y es poderosa con su espada, Bétamèche es seco para abrir puertas con una especie de cortapluma suiza, Arthur es intrépido, saltarÃn y maneja los golpes de pies y puños.
Y, como es de suponer, hay onda entre la princesa y nuestro héroe. Una buena historia tiene que tener romance.
En un fondo mágico, diseñado con el buen gusto galo de los caperuzos de la empresa Etranges Libellule, los amigos no sólo deben ir en ayuda de Arthur, sino que salvar el reino de las garras del villano de turno, llamado “M”, que quiere sumergir este mundo de colores en las más profundas tinieblas. En todo momento te acompaña una musiquilla agradable, que también se usa en la pelÃcula.
 La clave del juego es la colaboración. Tú puedes encarnar a cualquiera de los personajes con sólo apretar un botón. El secreto del éxito está en conocer sus potencialidades y usar a la persona correcta en el momento correcto, según el caso.
Si bien hay que darles duro a los enemigos en batallas en que los rivales no son muy numerosos, la mayor parte del juego te la pasas descifrando rompecabezas. A veces, hasta llega a hervir la mollera.
En hombros de un yeti
Un punto que se debe destacar es la variedad. De saltar y pelear, pasas a equilibrarte sobre los hombros de una especie de Yeti que le teme al agua o a andar rajado en un auto rojo esquivando rocas que caen mientras el agua te pisa los neumáticos.
A medida que adquieres experiencia, vas ganando nuevas habilidades, y al terminar capÃtulos o recolectar cartas, desbloqueas regalos: cómo se diseñaron los personajes, videos o una conversación con el mismÃsimo director Luc Besson.
En definitiva, Arthur y los Minimoys es un juego que disfrutarán grandes y chicos, y un buen complemento para quienes se deleitaron con la pelÃcula. Extrañamente, los desarrolladores permiten que uno pueda jugar los capÃtulos sin haber pasado la etapa anterior, lo que para mà es un gran aporte, sobre todo cuando quieres saltarte un episodio tedioso. La estética y la gráfica son de lujo, muy a la par con la música.
Sin ser una obra maestra, tiene la gracia de ser una muy buena adaptación de una pelÃcula, cosa tan escasa en el mundo del entretenimiento digital por estos dÃas.
Desarrolla: Etranges Libellule.
Publica: Atari.
Género: Acción.
Sitio: www.atari.com/arthur
Plataformas: PC, S2, Nintendo DS, PSP, GBA.
Precio: $25 mil (Zmart).
Hoy, yo, papá de Cariro, publiqué este artículo en El Mercurio.
Como he dicho siempre, si la vida fuera justa la mitad de mi sueldo la debería ganar Cariro porque él es el que le tiene más paciencia a los juegos y los pasa cuando yo no estoy.
Pero la vida es más injusta que la cresta.
Cariro será recompensado con ir a ver la película al cine, aunque ya se sabe la trama. Y, quizás, si se porta bien le compre los libros.
Esta es la crítica de juegos en El Mercurio.
SUMERGETE EN EL PEQUEÑO MUNDO DE ARTHUR Y LOS MINIMOYS
Arthur se achica como el Chapulín Colorado cuando toma su pastilla de chiquitolina.
Del porte de una pulga, todo para él es gigante: el pasto parece un baobab; el polen, una pelota de fútbol; un coleóptero, un avión Hércules. Es el reino de los Minimoys, seres diminutos y mágicos que vivían en su jardín sin que él lo supiera.
Agobiado porque la casa donde vive con su abuela será expropiada por un facineroso, Arthur decide ir tras un tesoro que su abuelo -una especie de Indiana Jones- había escondido tan bien que nunca más pudo encontrar. Siguiendo las pistas dejadas por el tata, se encuentra con este pequeño mundo, a donde él entra encogido.
Así empieza la acción en el videojuego inspirado en la película de Luc Besson (“El quinto elemento”) y, que a su vez, se basa en una saga de cuatro libros que él escribió.
En el reino de los Minimoys lo recibe Bétamèche -rechonchito, hablador, pero ágil-, quien le enseña a moverse en este mundo en miniatura: cómo saltar, o colgarse en unas cuerdas para hacer contrapeso y abrir puertas, a mover piedras sobre una loza para dejar al descubierto pasadizos, o patear el polen. También las técnicas de lucha y cómo arrebatarles escudos y llaves a los malulos.
Pronto se les une Selenia, la hermosa princesa del reino de los Minimoys y hermana mayor de Bétamèche. Juntos son dinamita.
Cada uno tiene sus gracias. Selenia corta la hierba y es poderosa con su espada, Bétamèche es seco para abrir puertas con una especie de cortapluma suiza, Arthur es intrépido, saltarín y maneja los golpes de pies y puños.
Y, como es de suponer, hay onda entre la princesa y nuestro héroe. Una buena historia tiene que tener romance.
En un fondo mágico, diseñado con el buen gusto galo de los caperuzos de la empresa Etranges Libellule, los amigos no sólo deben ir en ayuda de Arthur, sino que salvar el reino de las garras del villano de turno, llamado “M”, que quiere sumergir este mundo de colores en las más profundas tinieblas. En todo momento te acompaña una musiquilla agradable, que también se usa en la película.
La clave del juego es la colaboración. Tú puedes encarnar a cualquiera de los personajes con sólo apretar un botón. El secreto del éxito está en conocer sus potencialidades y usar a la persona correcta en el momento correcto, según el caso.
Si bien hay que darles duro a los enemigos en batallas en que los rivales no son muy numerosos, la mayor parte del juego te la pasas descifrando rompecabezas. A veces, hasta llega a hervir la mollera.
En hombros de un yeti
Un punto que se debe destacar es la variedad. De saltar y pelear, pasas a equilibrarte sobre los hombros de una especie de Yeti que le teme al agua o a andar rajado en un auto rojo esquivando rocas que caen mientras el agua te pisa los neumáticos.
A medida que adquieres experiencia, vas ganando nuevas habilidades, y al terminar capítulos o recolectar cartas, desbloqueas regalos: cómo se diseñaron los personajes, videos o una conversación con el mismísimo director Luc Besson.
En definitiva, Arthur y los Minimoys es un juego que disfrutarán grandes y chicos, y un buen complemento para quienes se deleitaron con la película. Extrañamente, los desarrolladores permiten que uno pueda jugar los capítulos sin haber pasado la etapa anterior, lo que para mí es un gran aporte, sobre todo cuando quieres saltarte un episodio tedioso. La estética y la gráfica son de lujo, muy a la par con la música.
Sin ser una obra maestra, tiene la gracia de ser una muy buena adaptación de una película, cosa tan escasa en el mundo del entretenimiento digital por estos días.
Desarrolla: Etranges Libellule.
Publica: Atari.
Género: Acción.
Sitio: www.atari.com/arthur
Plataformas: PC, S2, Nintendo DS, PSP, GBA.
Precio: $25 mil (Zmart).
 
Seguimos jugando unos cinco minutos hasta que decidimos ir a ver a Cariro. Estaba amurrado, con los brazos cruzados en el pecho, el puchero casi en el suelo y las ceja izquierda y derecha juntándose al medio de la frente.
-Cariro, no puedes hacer eso-, le dije.
DÉJAME EN PASSSH, grito.
“No vas a jugar más”, le advertÃ. “No es posible que te enojes por perder, eso no es de macho”, lo increpé.
“Osea que cuando juegues fútbol y tu equipo pierda vas a correr a llorarle al arbitro; o cuando juegues al cachipún con tus amigos y pierdas vas a ir llorando a acusarlo al profesor”.
Me miró feo.
“Te quedas aquà y no sales hasta que te disculpes y reconozca tu error”.
Ahà Cariro no aguantó más y estalló en llanto.
La mala cueva del destino hizo que, en el justo instante en que el alarido de Cariro se hacÃa más agudo, sonará el timbre.
Con Manolo nos quedamos mirando, estupefactos.
Sonó de nuevo el timbre. Era la Marce.
En la escalera se sentÃan sus zapatos taco bajo. Tocó la puerta del depto. y lo primero que dijo fue: “Que le hicieron a mi niñito, desde abajo se escuchan sus gritos”.
-Nada, poh , respondÃ. “¿Qué le vamos a hacer?, si este cabro llora por todo.
El Manolo miraba no más.
Ahà se consumó la traición.
Cariro salió rápido, secándose las lagrimas y moquilleando. Se acurrucó en el regazo de su madre. Y con voz entrecortada, sentencia su venganza.
MAMITA, (hipo de llanto), ELLOShhh ME OBLIGARON A JUGAR JUEGOS VIOLENTOS.
Nos miró de reojo y esbozó una risita. Luego, lloró con más fuerza.Â

- Cariro vamos a jugar un jueguito que tiene algo de violencia- le dijo como si fuera un profesor Manolo. Eso no pasa en la vida real. Cuando pelean en la tele hacen como que se pegan, pero en realidad están actuando, decÃa Manolo, mientras su voz se iba poniendo más aguda, quizás más maternal.
- Pero yo los vi la otra vez cuando ustedes me llevaron a los juegos-. Cariro se acordaba de esa feria que hubo en el Espacio Riesco, la Expo Game, donde no iba nadie, pero nosotros la pasamos de lujo. Y, claro, en el evento habÃa un ring con luchadores chilenos y trasandinos dándose como bombo apache.
- Eso que tu viste era actuación, le dije. Ellos son amigos, trabajan juntos, como yo con el Richard. Ese es su trabajo, hacer como que pelean, pero en realidad solo se dan vueltas carnero.
Cariro no quedó muy convencido. Sobretodo porque lo que más le gustó de la ExpoGame fueron las peleas. Si se le salÃan los ojos y nos miraba con cara de “esto no puede estar pasando”. Con estas palabras, su tarde de gozo no pasaba a hacer más que una buena actuación.
Conociendo la realidad, solo quedó la advertencia final.
PERO NO LE DIGAS NADA A TU MAMI CUANDO LLEGUÉ.
¡Trato hecho!, le dije.
¡Trato hecho! respondió, sellando el acuerdo con el tradicional “saludo Ibarra”.
Rapidamente tomamos nuestros controles y comenzó la acción electrónica.
La elección de los contrincantes fue un tanto problématica. El primer match Manolo jugó con un jugador de una categorÃa inferior a la mÃa, y le saque cresta y media.
Cambió de jugador y le volvà a sacar la cresta. Era invencible.
El turno de Cariro. Seleccionó un jugador del mismo porte y tamaño y comenzó la lucha. Lo masacré. El icono donde muestra el estado del jugador estaba rojo entero, en la cara, en el torso, en las piernas. No alcanzaba a pararse cuando ya lo tenÃa en el suelo, aplicándole una llave dolorosa.
En la revancha, la paliza se repitió. Mi socio Cariro hervÃa. Con cada patada en el hocico, yo veÃa como Cariro iba poniéndose cada vez más rojo.
Hasta que su ira bajó por su brazo. Agarró el control y lo tiró lejos.
Yo y Manolo nos quedamos mirando como diciendo “Que chucha le pasó a este niñito”
No conforme con eso Cariro se fue a su pieza, pegó el portazo y gritó “Déjenme en pashhhh”.